Me dicen criticón, amargado (en el buen sentido, según), perfeccionista, loco, raro, loco raro, callado, hablador, filántropo que no comprende el concepto, paranoico, psicólogo que siempre arregla situaciones, siempre y cuando no sean las propias, inseguro, risueño, iluso, pervertido, amplio criterio (pervertido), open mind (pervertido), rebuscado, simple, alcohólico, vividor (pervertido). Yo soy yo (pervertirdo).
No critiques, dicen , enfócate en lo bueno y lo que sí quieres. Suena, se lee y se escribe absolutamente fácil, pero, por alguna extraña razón resulta más liberador quejarse y criticar. Si solo sonrío y digo que me gusta el chocolate, me sentiré reprimido, como si me guardara el desprecio social para mis adentros. Eso enferma, dicen también, por lo tanto no me arriesgare y lo sacare.
Como incluso el agua en exceso es dañina; no lo he de hacer mucho, solo lo necesario para liberar esas toxinas cerebrales. Criticar y quejarse hasta de uno mismo, es como hacer cardiovascular neuronal.


